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¿Sientes A Veces que los Otros Tienen más Suerte que tú?

Febrero 22, 2018

¿Te ha pasado que, luego de procrastinar un buen rato en las redes sociales y llenarte de imágenes de parejas perfectas, madres perfectas, mujeres perfectas, vidas perfectas, comidas perfectas y perros perfectos, terminas más triste, ansiosa, bajoneada o enojada que antes de hacerlo?

¿Te ha pasado que después de empacharte de esas imágenes, te dices cosas como “no soy lo suficientemente linda, inteligente, joven, flaca, creativa, saludable, fuerte, amada,….”?

Bueno, si la respuesta es sí, te cuento que no eres la única. Pero mal de muchos, consuelo de tontos dicen por ahí.

Creo que no existe mujer que no se haya comparado con otra al menos una vez en su vida. Y el problema no está en compararse con otros, eso es claro. El problema está en cuál es el efecto que produce en mí el estar “picoteando” imágenes de la vida de otros y comparándolas con la mía.

Ahora te pido que te des un minuto, respires profundo, levantes la vista del computador o teléfono y te respondas la siguiente pregunta: ¿Cómo me siento después de pasar minutos o hasta horas buceando en las vidas de los demás? ¿Qué obtengo al hacerlo?

Ahora mismo, se me ocurren dos posibles escenarios, con efectos casi opuestos:

1. Miras la vida de otros y luego sientes celos o envidia. Piensas “yo no tengo eso y jamás lo tendré”, “esa felicidad no está ni cerca de lo que es mi vida ahora mismo”, “todos tienen más suerte que yo”, y blablablá. En resumen, terminas sintiéndote como una víctima y aparecen emociones como la frustración, pena o incluso la rabia.

2. Miras la vida de otros, y sus logros te inspiran. Al ver lo que otros están haciendo, piensas “eso es justamente lo que yo quiero para mi vida, si ellos pudieron… es porque se puede”, “así es como me quiero sentir, para allá tengo que concentrar mis esfuerzos”, “eso es lo que me encantaría poder hacer, voy a pensar cómo podría llegar ahí y darle con todo”. Es decir, la prosperidad de otros alumbra tu camino, te moviliza, te entusiasma e inspira para seguir creciendo y aprendiendo. La vida de otros despierta a la protagonista que eres  y te ayuda a identificar aquello que te gustaría hacer con tu vida y así ponerte manos a la obra. Te conectas con tu fuerza, tus motivaciones, tu energía.

Si te identificaste con el segundo escenario, vas muy bien. Estás en un momento en que los logros de los demás generan en ti emociones que te llevan a moverte, a focalizarte aún más en tus objetivos, a centrarte en tus motivaciones y avanzar.

Y si te diste cuenta de que calzas más con el primero, es muy probable que estés perdiendo gran parte de tu energía creativa con pensamientos que minan tu autoestima, te estancan, te hacen dar vueltas en círculo y sentir que hagas lo que hagas, no avanzas. Entonces, en la noche, vuelves a ver esas imágenes que te muestran lo lejos que estás de tus sueños y te sientes aún más mal. Uf! Imagina que círculo más vicioso y negativo para ti!

Es diferente mirar a otros para inspirarnos a ser mejores. La sensación que queda es de querer mejorar, seguir sus pasos, crecer. Si nos comparamos negativamente terminamos tristes, derrotadas, sintiendo que estamos muy lejos de lo que queremos. Es muy distinto estar inspirada a estar celosa o envidiosa. Si alguien me inspira, me pongo feliz por sus logros.

El primer escenario puede tener efectos muy nocivos en tu salud emocional, por lo que es vital que decidas parar esa dinámica ya y comiences por hacer cambios que rompan el círculo vicioso que seguramente no te está llevando donde quieres ir.

Para ayudarte, acá te dejo 3 estrategias que son un buen comienzo para dejar de compararte de manera negativa con otros:

1.  Lo primero es poner luz y alumbrar, pillarnos en qué es aquello en lo que solemos compararnos. Toma un lápiz y un papel y escribe cada área en la que sueles compararte con otros (trabajo, casa, finanzas, cuerpo, pareja, hijos, etc.) Sé muy específica y reconoce cualquier área en la que estés comparándote con otros. Este ejercicio es en sí mismo poderoso, ya que te permite identificar un patrón que probablemente no era muy consciente hasta ahora. Es el primer paso para decidir modificarlo.

2. Una vez identificada las áreas en las que sueles caer en la tentación de compararte negativamente, te pido que escribas en qué situaciones sueles hacerlo: Por las noches en Instagram, en mi hora de almuerzo mientras miro Facebook, en revistas, cuando escucho a mis amigas, al mirar a compañer@s de trabajo, en la televisión al ver la vida de los “famosos” los viernes en la noche, etc.

Este ejercicio te permitirá reconocer aquellos hábitos que son caldo de cultivo para ti para entrar en el círculo vicioso de la comparación negativa y así poder comenzar a sacarlos de tu vida. Uno de los desafíos que planteo a mis clientas con este tema, y que da muy buenos resultados, es uno que llamo “La poda”. Les pido que se metan a sus redes sociales y hagan una “poda” de sus cuentas. Es decir, eliminen todas aquellas cuentas que las llevan a sentirse menos, tristes, envidiosas o celosas. O que derechamente disminuyan el tiempo que pasan en las redes sociales comparándose con otros.

Esto es como cuando nos cortamos las puntas secas del pelo. Las cortamos para que éste crezca más fuerte y sano ¿no?

3. Adopta una actitud de gratitud frente a la vida. Estudios (y mi experiencia personal y con mis clientas) demuestran que escribir al menos 5 cosas que agradeces diariamente cambia tu percepción de la vida. Puedes tener un diario, hacerlo en la ducha, mientras te lavas los dientes, cuando acuestas a tus niños, al comer con tu marido, etc.

Si no lo estás haciendo aún, pregúntate: ¿qué te impide adoptar una actitud de gratitud hacia tu vida? Este ejercicio no tiene que ser con la música perfecta, ni con las velas perfectas ni en el entorno perfecto. Eso no es real. Puedes hacerlo incluso cuando estás en la fila del banco ;). Una buena práctica es no repetir lo que agradeciste los días anteriores para poder ir más profundo cada vez.

Si te sentiste identificada con el círculo de comparación negativo, te propongo que apliques estas estrategias por una semana y veas cómo te sientes. Estoy segura de que al hacerlo podrás comenzar a  cambiar el foco desde el “no tengo eso” a “ese es el lugar al que me dirijo”, cambiar desde el “mira, yo nunca tendré eso” a “mira dónde han llegado! Si ellos pueden, yo también”.

¡Anímate y pruébalas!

Un gran abrazo,

Mary

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